Ensalada de pepino y jícama para el verano

Ensalada de pepino y jícama para el verano

Esta ensalada de pepino y jícama con tomates es un entrante rápido, fácil y que gusta a todo el mundo, ideal para un plato refrescante de verano.

Pasos

  1. Pela el pepino a lo largo, quitando tiras alternas para que queden finas líneas verdes. Corta el pepino en rodajas finas.
  2. Mezcla el pepino, la jícama, la ralladura de limón y 1 cucharada de zumo de limón en un bol hasta que todo esté integrado. Incorpora los tomates con movimientos envolventes.

Preguntas frecuentes

¿Qué puedo usar en lugar de la jícama?

Las castañas de agua, el kohlrabi o una manzana ácida y firme aportan el mismo crujido dulce. Sea lo que sea que uses, córtalo en bastoncitos como indica la receta, ya que la clave es que su textura contraste con la del pepino suave.

¿Cuánto jugo de limón necesita esta ensalada?

Una cucharada, que es lo que pide la preparación aunque los ingredientes solo mencionen rallar el limón. Ralla primero el limón y luego exprímelo; con un solo limón tendrás suficiente para ambas cosas.

¿Puedo usar tomates cherry normales en vez de los blancos?

Sí, los tomates cherry rojos comunes funcionan perfectamente y son mucho más fáciles de encontrar. Los blancos son más suaves y menos ácidos, así que una variedad roja hará que la ensalada sea un poco más intensa frente al limón.

¿Tengo que pelar el pepino a rayas?

No, es solo por estética. Dejar tiras alternas deja bordes verdes en cada rodaja, lo que queda mejor en una ensalada tan sencilla, pero pelarlo por completo o no pelarlo nada no cambia su sabor.

¿Puedo preparar esta ensalada de pepino con antelación?

Lo ideal es comerla una o dos horas después de hacerla. Tanto el pepino como los tomates sueltan agua al cortarlos y aliñarlos, por lo que la ensalada se ablanda si se deja reposar mucho tiempo. Puedes cortar todo con antelación si quieres y mezclarlo justo antes de servir.

¿Con qué se sirve la ensalada de pepino y jícama?

Funciona bien como entrante o para acompañar cualquier plato a la parrilla, ya que es fría, ácida y no lleva aceite. También va muy bien con platos intensos y especiados, donde el toque crujiente sirve de alivio.